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miércoles, 14 de febrero de 2024

Amor y amistad - Marco Serna

AMOR Y AMISTAD


POR MARCO SERNA

—Padrino, ¿le lavo la camioneta? 

—No, ahijao, ayer la lavé. ¿Y ora? Si tú mismo dices que llevas cuarenta y cinco años de güevón. 

—Es que quiero comprar algo. 

—Has de traer hambre, pinche Samy. Dinero no te doy, porque te lo gastas en vino. Deja le digo a mi vieja que se asome al refri pa que te traiga un yogur. ¿O quieres un pan? 

—No, padrino, me acabo de reventar una Maruchan. Quiero comprar otra cosa. 

—¡Ah, cabrón! Andas muy misterioso. A ver... playera trais, sudadera también, ¡A güey! ¿Y esos tenis del cocodrilito dónde los conseguiste? 

—Me los regaló el Chilo, padrino. 

—Esos valen una feria, güey, es más, si me quedan, te doy pa una Maruchan orita. A ver, préstalos. 

—Ta bien, padrino, nomás deje quitármelos... 

—¡Eeeeh güey! No te recargues ahí. Tas viendo que mi Cheyen es del año, le vas a sumir la puerta. Deja le abro pa que te los quites en el asiento. ¡Ey, vieja! Traite las llaves de la troca y una bolsa de hule, de esas grandes pa basura.  

—¡Padrino... padrino! A ver, píquele de nuevo. 

—¿Pa qué. güey? 

—Pa que prendan chingón los foquitos otra vez. 

—¡Ahí tá! Así le hace, cuando se abre. ¡Pendejo!

—Huele bien perrón, padrino, a cuero. 

—Aguanta, todavía no te subas, pérate a que ponga este hule… ora sí, siéntate.

—Tenga, mídaselos.

—No mames, pinche Samy, te jieden las patas, échate cal. 

—Nombre padrino, me bañé sabe qué día. Usté sabe que hace un chingo de frío, y no tengo boiler. ¿Sí le quedaron, padrino? 

—Chingao. Nombre, tan chicos, pero tan regüenos. ¿A poco sí te los regaló el Chilo?

—Sí. Me llevó a comprarlos y luego nos echamos un bajón en los mariscos. Ya ve, ese güey compra robado. Le llevé una esclava que me hallé tirada. Brillaba rebonito, por eso me los regaló.

—Sí, mi compadre compra y vende de todo. Tan chingones los tenis, pero no me quedan. Luego luego se ve cuando son originales.

—¿Tons qué? ¿le lavo la camioneta o le llevo a boliar sus botas? 

—¿No tas viendo que ta limpia cabrón? Apenas fui por ella sabe qué día a la agencia y las botas ya las tengo listas pa irme de rato a los gallos. Andas muy raro. Oye cabrón, tas más flaco. ¿Tas malo o qué?

—No, pero no me ha dado hambre.

—¿Y tu garraleta onta? 

—Anda peda, ya le dije que le pare, pero no hace caso. Sabe qué día la fui a buscar y andaba con el Nene y el Carroña, y los demás cabrones que se juntan. Me la dejaron encuerada ahí en el callejón y me quedé con ella, cuidándola hasta que despertó. 

—¿Pero es tu morra todavía? ¿O ya no? 

—No, padrino, le dije que ahí moría. Ya ve que yo dejé el chemo y tengo poco que ya no pisteo, pero viera cómo la extraño. La conocí en el anexo, y todo bien, me la llevé a vivir conmigo, y pus la neta, se ponía a lavar parabrisas pa sacar varo, o nos íbamos a las fiestas a que nos dieran comida. ¿Usté cree que alguien nos iba a dar jale?

—No pos ta cabrón, pero si cierto. Aquí viniste al cumpleaños de mi señora, con una bolsa, y trajiste a tu pinche churpia y no dejaron ni salsa, cabrones. Se fueron bien cargaos con comida como pa una pinche semana, pero no hay pedo, pa eso los invité, pa que tragaran hasta llenar. Oye, y los pasitos de cumbia, ¿tú se los enseñaste? 

—No, padrino, ella baila desde morrilla. Ahí se enseñó en las vecindades de Tlaxcala. 

—¿Cómo dices que se llama? ¿Licha?, ¿Sí? Oquei. Se la rifaron chido bailando de aventón. La gente del barrio no dejaba de hablar del “Samy y su garraleta”. Así les decían.

—Nomás que no me di cuenta de que se salió con una botella de güisqui, padrino, y llegando a la casa que me dice: «Ponte chido, Samy».Le dije: «No mames, Licha, vamos saliendo del anexo y ya presentas culerías». «Nomás un trago, Samuel. Dicen que deste toma el presidente, el gober, nomás un traguito a ver a qué sabe». Y como nunca habíamos tomado deso, pus que nos ponemos hasta el culo, y ya le paré al otro día. Pero ella se me fue juida de la casa, pa seguir la peda. Le dije: «Si no vuelves, mejor ahí muere». Desde entonces no le ha parado.

—Pinche Licha. Por aquí pasó hace rato.

—Sí padrino, ahí anda en el callejón, con toda la raza. 

—Mira, vete por un Pollo Feliz, y te quedas con la feria. Ten este de a doscientos, no te puedo dar más, porque te conozco, te quedas con el dinero y compras cagada.

—¡Nombre, padrino, está en doscientos setenta y cinco el pollo!

—Bueno, lo que ajustes por ahí búscale, pero mira cabrón, que si no vienes yo mismo voy y te busco para partirte la madre.


Ding, dong... ding dong…

—Qué onda, Samy.

—Mire fui hasta el mercado. Hallé dos pollos asados por ciento ochenta, pero sin tortillas ni arroz.

—Ta bien con eso. Quédate con el cambio, pero no quiero verte moneando.

—Gracias, padrino.

—Oye, Samy, ten cuidado con tu churpia, no te vaya a pegar una enfermedad. Con eso de que trai a todos los del escuadrón alrededor, anda como perra en celo.

—¡Nombre. padrino ya me andaba! Sabe que día fui al Seguro, no podía miar, me dolía bien culero, y me salía cosilla amarilla.

—Ya ni chingas, no sé que andas haciendo detrás de esa cabrona, ella anda en su mundo, bien peda, ni cuenta se da que existes.

—Pus sí, padrino, es lo que me dicen, pero yo nunca había tenido novia, y de primero sentía bonito comer Maruchan con alguien, pero cuando se fue sentí bien feo. Sabe qué día oí como que alguien entró a la casa, usté sabe, padrino, son cuartos viejos, ahí nomás nos metimos a vivir, sabe de quién será, y yo bien emocionado. «Ya llegó mi Licha», pensé, y como que la puerta se iba abriendo despacito, y que grito: «¿Quién anda ahí, eres tú, Lichita?», y me levanté del colchón, ese que nos dio usté, padrino, ¿se acuerda?

—¿A poco todavía tienes esa chingadera? 

—Sí, padrino, ta güeno, nomás que se me enchinchó, pero todavía la arma. Le decía de la Licha. 

—Sí, cierto. Échale.

—Y que me paro, y ahí voy a asomarme entre la puerta, y era una pinche ratota que me pasó entre las patas. Taba más grande que un gato.

—Ya ni chingas, has de tener bien atascao, a las ratas les gustan los basureros.

—La neta sí, padrino, mi pedigüeña me tenía limpio, aparte me lavaba. Es una chinga lavar la ropa.

—Sí, pero anda dando el culo por un trago. Ya bótala a chingar a su madre de tu mente Samy, no me vengas con mamadas, con eso de que estamos en el mes del amor y la amistad andas enamorao de una pinche borracha.

—No, pus… pus sí, padrino. La neta se siente bien culero. Piense y piense en ella. No me la saco de la cabeza, y así como sea la quiero rescatar, tenerla ahí en la casa, conmigo, pa acurrucarme del frío, o pa platicar con alguien. Cuando acuerdo ya estoy hablando solo, se me olvida que ya fue.

—¡Ja, ja, ja! Pero tantas mujeres que hay, y tú pensando nomás en una.

—Pero como le hago padrino, pus si en mis cuarenta y cinco años ni una me había hecho caso. No le había dado un beso a nadie, no sabía qué se sentía que lo abrazaran a uno, o dormir con alguien a pelo.

—No mames, la gente en todo está. Nomás estuviste dos semanas con ella y ya ves, por poco y se te cae el pito.

—Es verdá padrino, pero tengo la esperanza de que regrese.

—Mas vale, porque en una de esas vuelves a agarrar la peda y de nuevo al anexo, cabrón. Bueno ya, bótate a la verga, luego te miro, deja ir a tragar. ¿No quieres un taco? Si tú eres bien tragón no me salgas con mamadas que ora andas de boca chiquita. Si estabas igual de tripón que yo.

—Nombre, padrino no traigo hambre. Ahí nos vemos… oiga, antes que se me olvide, guárdese, por ahí andan los soldados, los acabo de ver por Universidad, ya le avisé al Chilo.


—¿Este que vale, señito?

—Ese está en cien. Viene la rosa, el osito de peluche y esta tarjeta de corazoncitos.

—¿Y este otro?

—Se lo dejo en sesenta. Es la rosa y la tarjeta. 

—¿No tiene algo de a veinte?

—No señor, lo más barato son los globos y están en treinta y cinco.

—Oiga y esos chocolates de fierro son caros ¿verdá?

—Son Fe-rre-ro. Los tengo en ciento cincuenta.

—Me regala una servilleta, es que me entró una basurita en un ojo.

—No tenemos, pero ahí enfrente está el Oxxo.


—¿Quién sigue? Acá, señor. Esa caja está cerrada.

—¡Ah! ¿Me da una servilleta y una bolsita de salsa?

—Tome las que guste y tenga la salsa. Maruchan de camarón… serían 15 pesos. 

—Gracias.

—¡Señor! ¡Señor! Aquí tiene su cambio, le sobran 5 pesos.


—Licha… Lichita….

—Déjala, güey, ahí vienes otra vez a chingar. ¿No ves que está dormida?

—Sí, pinche Samy, déjala, si vuelves de nuevo te vamos a madrear. No regreses si no es con un pomo, acuérdate tantas veces que aquí amanecías y te tragabas todo el vino, ¿o qué ya se te olvidó?

—Aquí traigo cinco varos pal panalito, pero nomás déjenme estar hoy con mi Lichita.

—No salgas con pendejadas. La Licha es de la banda. 

—Ta bien. Le dicen que le traje una Maruchan, y que a ver cuándo regresa.

—Ya vete a chingar a tu madre, Samuel.


Jaime López - En toda la extensión

martes, 14 de febrero de 2023

Amor-es

Este martes 14 de febrero es el lanzamiento mundial de un libro para coleccionar en tu biblioteca virtual: AMOR-ES. Antologado por la reconocida escritora Karla Barajas, el volumen reúne a más de 70 escritores mexicanos que le escriben al amor en todas sus facetas. Minificciones para descubrir lo que este sentimiento genera en nosotros, en textos alta calidad escritural. Con descarga libre y gratuita, en la Colección Literatura de las Américas de la Editorial Digital EOS VILLA Argentina, conjuntamente con CHICATANA Ediciones.

lunes, 14 de febrero de 2022

Eros y Afrodita - Lelia Acosta



Hoy comprendo que los Dioses, sin mayor preocupación,
Acordaron darle nombre a una bella emoción,
Cuando los cuatro juntos, después de larga reunión,
Al unísono gritaron: ¡Amor! ¡Esa es la decisión!

Afrodita convenció a quien más tarde encontré,
Y yo, seducida por Eros, prontamente accedí,
Dejando entrar al amor con el que siempre soñé
A mi vida y al camino que con gusto emprendí.

Venus me perseguía sin dejarme de mirar,
Cupido la secundaba con las flechas en costal,
Espantada yo corría en un escape brutal,
Tan en desatinado paso, ¡fui por el suelo a rodar!

Semejante encontronazo con el suelo me llevé,
Que mi mente perturbada no alcanzaba a comprender,
Lo que había sucedido, llegando a donde llegué.
A los brazos de Morfeo y pronto… ¡me desperté!

Criatura - Fabiola Amaro


La capa y este antifaz
se quedan quietos.
A nadie le importa
ser heroína en este juego.
Mi condición de enamorada
es requisito de una historieta
con todo y su final no tan feliz.



Lo que sea - Beatriz Rodríguez

¿Sobre qué escribir? ¿De qué tema podría extenderme por lo menos una cuartilla? ¿Qué escribo?, pregunté, y la respuesta fue la misma: “lo que sea”.

La expresión “lo que sea” me produjo sentimientos encontrados. Por un lado la sensación de esa persona a la cual le pregunté no le importa, y por otro la emoción de que tiene plena confianza en mi buen gusto y acertado criterio.

Así que por mayoría de votos el tema de este texto es sobre “lo que sea”.

“Lo que sea”, según yo, es una frase sin terminar; para que la expresión tenga sentido, y la personas objeto de este enunciado pueda interpretarla de manera efectiva, debe ir o debería ir acompañada de, por ejemplo: justo, posible, de interés, mejor, significativo, menester, medible, mucho, entre otras muchas más posibilidades según sea el contexto, situación e involucrados.

Haré lo que sea por escribir correctamente textos que despierten interés, curiosidad, pasión por seguir leyendo.

“Lo que sea” es, por mencionar una de esas posibilidades, el título de la canción interpretada por Aranza, escrita por Amando Manzanero, la cual dice:

Lo que sea
Lo que supongas se te antoje
O prefieras lo que me pidas
Te hace falta lo que quieras
Yo te acepto
Como sea
Lo que sea

Lo que sea
Aunque me sangre el corazón, 
aunque me duela
Si es lo que quieres

No me importa que me pierda
Yo te acepto
Lo que sea
Lo que quieras

Lo que sea
Por tus besos, tus abrazos y miradas
Por tenerte junto a mí en mis madrugadas
Por escuchar tu voz
Y acariciarte

Lo que sea
Aunque el mundo me condene para siempre
Y en mi vida nunca más brille mi suerte
Para tenerte aquí
Y aunque me muera
Yo te acepto
Como sea
Lo que sea

(Fuente: https://lyricstranslate.com/es/aranza-lo-que-sea-lyrics.html)

Amor - Lelia Acosta

Si me llevan y me traen
En palabra me convierto,
Mas entonces ya qué queda
De aquel bello sentimiento

Cuando a mí me dejan libre
Yo me puedo explayar
Recupero hoy mi nombre
Y a volver a comenzar

Cuando dices un “te amo”
Tu oferta me convence
Cuando viene un reclamo
El amor pronto se vence.

En el mundo del abstracto
El amor suele brillar.
¡A firmar un muy buen pacto
Para poderlo tocar!

Hoy no quiero ni pensar
Lo que el amor ha dejado
En mi ser tan lastimado
Que no para de llorar.

Si de amor hoy tú me hablas
Corro y corro sin parar,
Pero si amistad entablas
Tal vez me pueda quedar.

Un amor incondicional e imperfecto - Silvia Velasco Sosa

Octubre de 1975. Una historia de amor que nace de una cita a la cual no estaban invitados ninguno de los dos. Se encuentran, se saludan, hay un silencio incómodo y viene una invitación a tomar un café, más por compromiso que por ganas. Ella acepta sin saber en dónde había quedado su verdadera cita. Pero había que hacer algo en un viernes y con 21 años de edad, ni modo de quedarse encerrada.

Van a la cafetería que está a la vuelta de la oficina de él. Es un lugar pequeño, acogedor, a media luz y con una música de fondo en inglés de aquella época. Se escucha a Eric Clapton, The Beatles, Tina Turner, Queen, entre muchas otras bandas y cantantes.  Ella es apasionada de esta música, así es que el lugar se convierte en un escenario ideal para conocer un poco a ese joven.  Sin ningún interés por ambas partes, surge algo en común.  Él se ofrece a llevarla a su casa, ella acepta el aventón y al momento de despedirse la invita a salir nuevamente. Sin saber ni por qué, la chica acepta la invitación.

Y después de la segunda cita, todos los días sin falta el joven llega a visitarla a las 6 de tarde, cruzando toda la Ciudad de México, desde Polanco hasta San Jerónimo.

Él fue convirtiéndose en parte de la familia y de la vida social de ella, que es muy activa. Dentro del mundo de la charrería, sus amistades le abren su corazón al joven. Una guitarra, bonita voz, y agradable presencia lo ayudan a ser parte de nuevas experiencias. Él tenía actividades muy rutinarias, sólo a veces jugaba futbol además de su empleo. 

Los días de la madre, del padre, las Navidades, las cenas de Año Nuevo comienza a festejarlos con la nueva familia. Podrán preguntarse: ¿y su familia en donde quedó? En su vida de pocas amistades y compromisos y una tristeza permanente.

A los pocos meses de conocerse se comprometen y un año después se casan en un lienzo charro de lujo, con una gran fiesta que el padre de ella les regala. 

Ya casados él comienza a mostrar señales del ejemplo que aprendió de sus padres de siempre estar en casa guardados, pero ella no puede quedarse inactiva, desea divertirse, salir con amigos, viajar, ir a las discotecas; aunque una realidad inesperada comienza a nublar su vida. Buscan varios años a su primera hija, que llega hasta el cuarto año de matrimonio y a los 11 meses llega la segunda.  A pesar de sus dos hijas, la pareja estaba distanciada, el alcohol había entrado en sus vidas. El busca salidas falsas que lo convierten en un hombre inestable. Los amigos ya no quieren socializar con la pareja, ya le dan la vuelta. Llega el momento de tener que ingresarlo a un centro de rehabilitación. Varios meses pasan y con el apoyo de su familia ella trabaja para sacar adelante a sus dos hijas. La familia de él no hace presencia, ya que vivían algo similar. No podían hacer nada por su hijo.

Pasaron los años en un entrar y salir de rehabilitación. ¿Por qué ella no tomaba la decisión de dejarlo? El gran amor que siempre había tenido por él la mantenìa esperándolo. Al fin y al cabo, su esposo es una persona con buenos valores morales, viviendo en una tristeza infinita que no sabía canalizar su mente, pero con una fortaleza de espíritu muy grande. Al poner en una balanza los días obscuros de alcohol y los días de su luz interna irradiándola, siempre daba como resultado la inclinación del peso hacia la luz de ese hombre. 

Las hijas se casan, llegan los nietos y por fin el abuelo encuentra un sentido a su vida.  La abuela siempre ha tenido a sus amistades, a la familia, sus pasatiempos, su profesión, además de sus pasiones por la lectura, la música y hoy en día la escritura y sus nietos. Ella ha aprendido a mantenerse activa contra viento y marea, su actitud alegre y al mismo tiempo fuerte, da como resultado una familia unida, no solo por la compasión hacia su esposo, sino por el amor que es el centro de esta unión.  ¿Qué ella ha querido tirar la toalla más de una vez? ¡Claro!, aunque siempre ha pensado que no existe el hombre perfecto, así es que prefiere quedarse con las imperfecciones ya conocidas. Él sigue siendo una persona rutinaria, aunque con un don para el servicio impresionante. Tiene el don de la comunicación oral y escrita, por lo quien se acerca a él, siempre recibe las palabras adecuadas. 

En esta historia de amor incondicional e imperfecto se han presentado enfermedades, grandes decepciones, carencias enormes, pero eso sí risas, muchas risas. Los pequeños detalles diarios como la preparación de una taza de café a la abuela todas las mañanas, agarrarse de la mano para cruzar una calle, abrirle la puerta a ella para que se suba al auto, un mazapán delicioso de sorpresa por la tarde mantiene vivo el cariño. Esto es el amor que perdura y que traspasa cualquier crisis en una pareja con 45 años de matrimonio. 

domingo, 14 de febrero de 2021

¿Qué es realmente el amor? - Carlos Loperena

Hablar hoy de amor es como hablar de política o de futbol o de los “trend topics” que dominan las redes sociales, algo de lo que todos hablan sin ahondar, sin pensar, sin juzgar con un mínimo sentido crítico.

La palabra amor aparece en todas ellas desgastada, llevada y traída, arrastrada por el suelo, hasta quedar despojada de su realidad y de su belleza y bondad. Lo mismo ocurre cuando tomamos el periódico o leemos un noticiero digital y entramos a la sección de sociales y vemos a nuestra nobleza retratada en amorosa pose como anunciando “miren la familia modelo que somos”. No quiere decir que no las haya buenas, las familias, y hasta ejemplares. El código postal no cuenta, pero parece que la mayoría se contenta con un amor aparente.

Ahí está el otro peligro: hacer que la realidad del amor sea transportada al terreno de lo irreal y ficcional, tierra de fantasmas, y nos deje de sí misma puramente el olvido, o la renunciación que cantaba Javier Solís: “No quiero verte llorar, no quiero ver que las penas se metan en tu alma buena, por culpa de mi querer… Ya ves que todo te di en la vida, mi pobre vida que es para ti”. Canciones adoloridas, de ardidos, donde el amor no se pierde en un océano etéreo, pero sí se revela impotente, dejándonos ver su fracaso o su inútil búsqueda.

Pero ¿puede decirse estrictamente que el amor se trate de un tema?, ¿No responde más bien a un conjunto de significados a los que es difícil ponerles un común denominador? Como una palabra que navega sobre muchas islas flotantes desconectadas entre sí. Podemos hablar de la virtud de la caridad, ¿tienen que ver con ella toda esa pléyade de hermanas pequeñas que se le asemejan, como son el cariño, la ternura, la comprensión, el respeto...?

Muchas son producto de la industria de la frivolidad, de la apariencia, del quedar bien, del verse bien, del ser “cool” o “la civilización del espectáculo” que ensayó Vargas Llosa.

Está también el amor a las cosas materiales, el reino del tener: “amo los Lamborghinis, amo a los condos en Abu Dabi, a los cuerpos sin un gramo de grasa trabajados en fitness programs hasta el límite”. Hablamos del amor al vino, del amor a la naturaleza o a la música, desde el rap hasta Mahler, o los cantos gregorianos. 

Sin embargo, esos “amores” se quedan cortos frente a otros como el amor entre un hombre y una mujer: “por alto que esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo, no habrá una barrera en el mundo que un amor profundo no pueda romper. Amor es el pan de la vida, amor es la copa divina, amor es un algo sin nombre que obsesiona a un hombre por una mujer”, nos cantaba Daniel Santos con mejor intención que éxito para tratar de explicar qué es el amor. Y seguía: “Amor cuando tu sientas amor verás rosas los colores, habrá miel en todos los sabores, y amor en todo lo que es amor”, pero por más miel que se le eche no se logra expresar con plenitud eso que es el amor.

Aun ese amor si se queda tan solo en el amor físico basado en el sexo, se corre el riesgo de confundir el enamoramiento con el amor verdadero y duradero. El máximo de experiencias en el menor tiempo posible, pero este “amor” deja siempre un trasfondo de vacío, un regusto amargo por sus escasas temporalidad y entidad, es la sensación por encima de lo demás. “Hacer el amor”es sinónimo de acostarse con otra (o) con quien no se tiene ninguna cosa en común más que el deseo de copular.

“Esta súbita abundancia y aparente disponibilidad de “experiencias amorosas” llega a alimentar la convicción de que el amor (enamorarse, ejercer el amor) es una destreza que se puede aprender y que el dominio de esa materia aumenta con la asiduidad del ejercicio. Se cree que el próximo amor será una experiencia más estimulante que la anterior y así sucesivamente. Sin embargo solo es otra ilusión. La clase de destreza que se adquiere es la de terminar rápidamente para volver a empezar en la que según Soren Kierkegaard, el Don Giovanni de Mozart era el virtuoso arquetipo. (Cfr. Amor Líquido de Zygmunt Bauman)

El problema de entender el concepto del amor está en que la misma palabra significa muchas cosas. El punto es como unir esas islas estancas, a través de algo común y que nos ayude a entender en qué forma participan o se emparentan con el verdadero amor.

A este amor le podríamos poner una mayúscula: Amor, que es ese algo unificante y común en todas las configuraciones del amor.

Andre Gide poco antes de morir escribió: “elegancia, grandeza, dignidad, reputación, virtud, me da miedo y vergüenza emplear estas palabras; es tal el descaro con que se ha abusado de ellas”. Chesterton decía: “la vulgaridad es pasar junto a lo sagrado y no enterarse”.   El amor se convierte en algo proteico, amiboide, delicuescente, inasible.

En muchos idiomas la palabra amor significa tanto el amor de entrega del hombre a Dios, como el socorro al necesitado, como el amor entre un hombre y una mujer, como el amor hacia los demás hombres. Pero la palabra se ha desvalorizado, con su efigie se están acuñando monedas muy falsas, ¿Cómo distinguir las falsas de las buenas?

El mismo idioma nos juega malas pasadas pues la palabra amor puede referirse a muchas cosas. Por ejemplo, ¿qué quiere decir “caerse bien", o "gustarse mutuamente”? Tiene como todos los idiomas dentro de “ene” vocablos, una palabra madre o fuente que reúne a todas las demás, en la frase referida esa palabra es amor.

Podemos buscar el amor en la poesía: Octavio Paz en La Llama Doble relaciona sexualidad y amor de manera magnífica, nos dice que “el fuego original es la sexuaidad que levanta la llama roja del erotismo, y esta a su vez sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y Amor, La Llama doble de la vida.”

Y nos da otra idea, Erotismo y Poesía, erotismo = poética corporal, poesía =erótica verbal.

El erotismo es ceremonía es sexualidad transfigurada: metáfora

Lo que mueve a lo erótico y a lo poético es la imaginación.

Nos dice Ronald Barthes en su libro Fragmentos de un Discurso Amoroso: "El amor está presente por razones obvias en las cartas de amor, el discurso amoroso urdido de deseo, de imaginaciones y declaraciones , lo que pasa por la cabeza del enamorado está marcado como la señal de un código , en otro tiempo lo fue el código de amor cortesano o la Catie du Tendré (sentimientos, emociones tiernas)

Es como una “tópica” amorosa y lo que se lee en ella no es su definición sino su argumento. Argumentum: exposición, relato, sumario, pequeño drama, historia inventada, pancarta a lo Brecht.

Si hay una figura “Angustia” es porque el sujeto exclama a veces: estoy angustiado, “¡Angoscia!” canta en un momento la Callas. En cierto modo la figura es un aria de opera que se identifica con su incipit “Je veux vivre ce reve” en Roméo et Juliette de Charles Gounod.

Freud que por un lado habla del abandono de la lengua en la palabra “amor”nos dice que todo uso idiomático, aún en medio de todos sus caprichos permanece fiel a alguna clase de realidad. El quid está en que no se pierda lo que es unificante y común que la misma lengua con todas sus restricciones y abstracciones contiene y nos ofrece.

El término “cáritas”, cuando se inserta en el uso común del hablar pierde su sentido al quedar sometido a los avatares del dinamismo idiomático de la lengua viva y cae en el peligro del cambio de sentido, del estrechamiento de su significado y en el desgaste (Cfr. Pieper).

Así, la palabra caritas se adoptó como la atención a los necesitados y menesterosos, y todo lo que tiene que ver con la organización técnica y material que se requiere para llevarla a cabo. Y claro que no podemos negar que en ese sentido hay un gran amor de Dios y del prójimo que mueve a los que lo llevan a cabo. O sea que no se opone, al contrario. Lo que pasa es que la palabra Caridad va más allá como virtud teologal del amor entre Dios y el hombre. “Es el regalo esencial",  dice Santo Tomás de Aquino. De modo que como dice Karl Jaspers se puede dar también una caritas sin amor y yo diría que un amor sin caritas, Eros y Agapé deben ir siempre de la mano.

De la infinidad de definiciones y aproximaciones a lo que es amor, una de las mejores nos la da Paulo de Tarso escribiendo a los Corintios, en los primeros años del cristianismo, en la que dice que nada de lo que tenga, haga o sea una persona, tiene verdadero valor si no va acompañado, o no es movido por el amor.

Y más que definirlo nos da una serie de notas y características del auténtico amor: “El Amor es comprensivo, es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosería ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra en la injusticia, sino que goza con la verdad.El Amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites”

El amor verdadero implica un cortejo de virtudes sin las cuales el ser humano no puede conocer, ni entender y sobre todo vivir el amor. Nos habla de ser comprensivos, ah que difícil es a veces es más fácil querer a alguien que comprenderlo, sobre todo si es una mujer (sonrían). Ser servicial con los demás, en el extremo, ponernos de alfombra para que los demás pisen blando (desde luego es una metáfora)

No envidiar, no envanecernos, no ser groseros ni egoístas, no irritarnos ni ser rencorosos, no alegrarnos con la injusticia sino gozarnos con la verdad. Y termina Pablo diciendo : “El Amor disculpa sin límites, confía sin límites, soporta sin límites”

El verdadero Amor exige un dominio de nosotros mismos, que no viene sino del esfuerzo de una voluntad enamorada y bien entrenada en el autodominio, sin llegar a ser estoicos pero si personas en las que su inteligencia y voluntad interactúan con la virtud de la fortaleza, la justicia, acompañada de la templanza y la prudencia que es el auriga que conduce la cuadriga de las demás virtudes.

Las demás aproximaciones del amor de las que hemos hablado se acercan al verdadero amor en la medida en que participan y conviven con la bondad, la benevolencia, el perdón, la amabilidad, el respeto, y todo ese elenco de virtudes que deben estar presentes cuando buscamos lo que es el verdadero amor. El Eros siempre embellecido con el Agapé.

Así el sexo y el erotismo tienen que estar impregnados y acompañados de la delicadeza, la elegancia, el amor de servicio por el otro para que sus manifestaciones no se queden en un placer egoísta auto referencial e intrascendente de solo el individuo. Un onanismo infecundo.

El amor no es solo un sentimiento aunque siempre sea un sentimiento, no es solo pasión aunque siempre sea pasión, no es solo placer de los sentidos aunque siempre estén presentes los sentidos, pues somos una compuesto inseparable de materia y espíritu.

Sigue diciendo Pablo: ”Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, después veremos al principio del Amor cara a cara. Ahora solo conozco de una manera imperfecta, pero el día que llegue la consumación todo lo imperfecto desaparecerá y entonces conoceré al Autor del Amor como el me conoce a mi, y le amaré como El me ama a mi pues El es el amor”.

Este es un amor sublime pues se dirige al Amor como causa última del ser.

Decíamos, humanamente el amor no es gratis, “there’s no free lunch” dicen los gringos, el amor se va a experimentar y a vivir a base de esfuerzo. Es una conquista diaria, paso a paso, tramo a tramo, golpe a golpe… está en las cosas pequeñas, en las cosas simples y sencillas. Dando empleo, enseñando al ignorante, procurando la cultura, elevando el nivel intelectual de la gente.

Mientras permanecemos en esta noche oscura del alma, en la cual el amor que buscamos se nos escapa como una anguila entre los dedos, nos acercamos, lo tocamos, pero desaparece, se esconde detrás de las cosas más sencillas: en la inocencia de los niños, en el amor sacrificado de la mujer por su familia y por su hogar (final de la película de Roma, muy emotivo). El profesional o dueño de un oficio responsable, constante, perseverante, aguerrido por sus ideales, fiel a su mujer y a sus hijos cada día.

El amor tiene mucho de misión, de inconformidad en el hic et nunc, hoy y ahora, con el concurso de mis sentidos, sentimientos, emociones y de las dos potencias del alma: la inteligencia y voluntad.

Entonces entender qué es realmente el amor es una tarea de toda una vida que implica el trabajo de todas nuestras potencias sin ceder, sin claudicar, sin dar entrada al desánimo ni a la renuncia

Un bolero romántico de los sesentas en la voz de Gualberto Castro, de la autoría de Gonzalo Curiel, puede servirnos para aumentar más nuestra confusión: “Enderezar la vela blanca de nuestra nave hacia otros rumbos donde el amor florezca. Ámame, pero déjame, aléjate si quieres salvarte de mi olvido”

Sacando al filósofo que llevo dentro, me quedo con esta frase del “aquinate” por redonda y completa como todo lo que le caracteriza: “El amor es el regalo esencial. Todo lo demás que se nos da sin merecerlo se convierte en regalo por virtud del amor”. (Santo Tomas de Aquino)

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Maria Callas, Bella Figlia Dell Amore
[Duca]

Bella figlia dell'amore
Schiavo son de'vezzi tuoi
Con un detto, un detto sol
Tu puoi le mie pene
Le mie pene consolar Vieni e senti del mio core
Il frequente palpitar
Con un detto, un detto sol
Tu puoi le mie pene
Le mie pene consolar

Noche de bodas - Francisco Barrientos

Primera noche

Sigo esperando a que me toque. Todas las noches aguardo desnuda en la cama deseando que ponga al menos uno de sus dedos sobre mí. He intentado varias posturas, insinuaciones y algunos regalos, pero nada funciona.

El hotel no mentía en las especificaciones de la suite de recién casados: es grande, con pisos de mármol y con pocas paredes, lo que da una sensación de amplitud, pero a pesar de eso estamos encerrados. Las paredes exteriores son a prueba de ruido, por lo que podríamos hacer el amor como enfermos sexuales sin que nadie pudiera escucharnos. Todo bien pensado, salvo una cosa. Él sigue acostado dándome la espalda, haciendo lo único que sabe hacer bien: respirar.


Cuarta noche

Él decidió que durmiéramos en camas separadas. “La suite es demasiado grande para que sólo utilicemos un cuarto”. Esa fue su excusa. Quise decirle que era imposible que una pareja que lleva tres días casados no pudiera ni siquiera dormir en una misma habitación. Él me tachó de loca. Yo lo agarré por los hombros y le dije que me cogiera. Sólo me dio un beso en los labios y se fue a la otra cama.

Lo observo y veo como su pecho se agita con cada respiración. Cada uno de sus resoplidos entra por mis oídos taladrándome los tímpanos. No sé cuántas horas me quedé mirándolo dormir desde la puerta, pero cuando me metí en la cama, él comenzaba a despertar.


Sexta noche

Hoy por fin fue el día. Mientras nadaba en la piscina, vi cómo se iba acercando. Venía completamente desnudo y así sin más se echó a la piscina. Me tomó de la cintura y comenzó a besarme. Sentía como poco a poco iba introduciéndose más dentro de mi. Pasamos de la alberca a la cocina, de la cocina al pasillo, del pasillo al baño y finalmente el dio un último grito sobre la cama.

Me acerqué a él y coloqué su brazo sobre mí para terminar más juntos, acurrucados. Comencé a llorar. Llevaba esperando esto desde que lo conocí hace 10 años, desde que nos dimos nuestro primer beso hace ocho, desde que se me propuso matrimonio hace dos y desde que nos casamos, hace cinco días.

“Quiero el divorcio”, fue todo lo que dijo para después encerrarse en el baño mientras escuchaba como se masturbaba.


Madrugada día séptimo

Sus maletas están listas junto a la puerta, no se si ya estaban ahí desde ayer que hicimos el amor porque eso fue lo que hicimos, el amor. Es imposible que él no sintiera lo que yo sentí. Estábamos unidos, compenetrados, éramos uno solo. Aún nos quedan un par de días antes de que termine la reservación, pero él no ha querido escucharme, se ha encerrado en su cuarto. No ha salido. Dice que esperará hasta que llegue la policía. No lo entiendo, somos perfectos el uno para el otro. Ya que mi corazón no puede con más decepciones, tomo una de sus maletas y me encierro en mi habitación.


Algún día después de la madrugada del día séptimo

Los titulares no dejaron de mencionar el hecho por días. La muerte de dos amantes, recién casados, a punto de iniciar una vida juntos. Tenían toda una vida por delante, eran tan jóvenes.

Lo que es innegable fue la hermosa forma de desaparecer de este mundo.

Por un lado, el hombre, tras beberse una botella de arsénico se recostó, para no despertar, colocando ambas manos sobre su pecho esperando que su princesa viniera a salvarlo.

Por otro lado, ella no tardó mucho en acompañarlo, usando la ropa que una vez fue de él. Logró ajustarla a su cuello y como un péndulo acompañó a su marido.

Una historia de amor que perdurará en los corazones de aquellos que leyeron la noticia en el periódico.

Recinto y otras imágenes (fragmentos) - Carlos Pellicer