Mostrando las entradas con la etiqueta Lelia Acosta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Lelia Acosta. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de febrero de 2022

Eros y Afrodita - Lelia Acosta



Hoy comprendo que los Dioses, sin mayor preocupación,
Acordaron darle nombre a una bella emoción,
Cuando los cuatro juntos, después de larga reunión,
Al unísono gritaron: ¡Amor! ¡Esa es la decisión!

Afrodita convenció a quien más tarde encontré,
Y yo, seducida por Eros, prontamente accedí,
Dejando entrar al amor con el que siempre soñé
A mi vida y al camino que con gusto emprendí.

Venus me perseguía sin dejarme de mirar,
Cupido la secundaba con las flechas en costal,
Espantada yo corría en un escape brutal,
Tan en desatinado paso, ¡fui por el suelo a rodar!

Semejante encontronazo con el suelo me llevé,
Que mi mente perturbada no alcanzaba a comprender,
Lo que había sucedido, llegando a donde llegué.
A los brazos de Morfeo y pronto… ¡me desperté!

Amor - Lelia Acosta

Si me llevan y me traen
En palabra me convierto,
Mas entonces ya qué queda
De aquel bello sentimiento

Cuando a mí me dejan libre
Yo me puedo explayar
Recupero hoy mi nombre
Y a volver a comenzar

Cuando dices un “te amo”
Tu oferta me convence
Cuando viene un reclamo
El amor pronto se vence.

En el mundo del abstracto
El amor suele brillar.
¡A firmar un muy buen pacto
Para poderlo tocar!

Hoy no quiero ni pensar
Lo que el amor ha dejado
En mi ser tan lastimado
Que no para de llorar.

Si de amor hoy tú me hablas
Corro y corro sin parar,
Pero si amistad entablas
Tal vez me pueda quedar.

viernes, 14 de febrero de 2020

Mitológica - Lelia Acosta

Hoy comprendo que los Dioses, sin mayor preocupación,
Acordaron darle nombre a una bella emoción,
Cuando los cuatro juntos, después de larga reunión,
Al unísono gritaron: Amor. ¡Esa es la decisión!

Afrodita convenció a quien más tarde encontré,
Y yo, seducida por Eros, prontamente accedí,
Dejando entrar al Amor con el que siempre soñé,
A mi vida y al camino que con gusto emprendí.

Venus me perseguía, sin dejarme de mirar,
Cupido la secundaba con las flechas en costal,
Espantada yo corría en un escape brutal,
Que en desatinado paso, ¡ fui por el suelo a rodar!

Semejante encontronazo con el suelo me llevé,
Que mi mente perturbada no alcanzaba a comprender,
Lo que había sucedido, llegando a donde llegué:
A los brazos de Morfeo y pronto… ¡me desperté!