sábado, 14 de febrero de 2026

Mi credo - Tiziano Ferro y Pepe Aguilar

 

Gertrudis - Félix Martínez Torres



Cuando estuve contigo la última vez, en la esquina de la miscelánea, ¿recuerdas que te compre un jugo, y tú discretamente pagaste el Kiss, y lo cubriste para que llegara hasta mi mano? Se han vuelto mis chocolates favoritos.

De esa vez se me quedó grabado hasta el caminito que atravesamos, con sus mezquites inclinados y aquella antigua noria seca. Aún suelo recordar que nunca nos pusimos de acuerdo por las voces de los niños que escuchamos en el pozo; tú decías que eran las ranas que estaban dentro, yo sigo pensando que algún niño se había ahogado ahí.

Acá, en esta ciudad oscura, donde los días no son diferentes a la noche, te recuerdo con ese suéter azul rey que te llegaba a las caderas y ese brillo en tus ojos que hablaba de esperanza. ¿Recuerdas la vez que, solo por estar contigo unas horas de más, pagué el boleto ida y vuelta por un día completo? Y, aun así, me fui sediento de ti.

Se inflamaron tus ojos, pero volvieron tus delgados labios a acompañar esa sonrisa fresca, y yo seguí —me mantuve— ansioso.

Hace ya un año que no recibo una carta tuya en respuesta a las cincuenta que envío. Esta será la última. Me cambian en la compañía y no sé a dónde.

Tal vez a tu pluma se le acabó la tinta, o tu amor se secó por la distancia, eso lo entiendo. Pero lo que está debajo de mi piel no lo logra, y la neurona que controla el pensamiento se impregnó de ti, de tu cara, tu voz, y la reproduce como un disco programado con la misma melodía.

Ardemos por segunda vez - Tutis, Alebrije Infinito

 

En presente

 




Love is in the air

 


Luis Armenta Malpica en el Colsan

 

Ardemos por segunda vez - Tutis, Alebrije Infinito


Parecía todo accidental

tu encuentro
las miradas ardientes
el silencio

nuestros cuerpos moviéndose por inercia
como si supieran que hacer
en el calor del momento.

Fuimos madera encendida

Las extremidades
jugaban como flamas
en la cama del cuarto.

El tiempo corría
avivando el incendio
y no había bomberos
que pudieran apagarnos.

Se hizo lo humanamente posible
para mantener el hechizo.

Cuando la noche llegó
solo quedaban cenizas
el humo se había dispersado
regresábamos a la normalidad.

Días después
se presentó la segunda oportunidad.
por unos minutos
fuimos solo brazas
que dejaron
la pasión de la primera vez.