Los amantes encubiertos, víctimas de la pasión,
pretenden que son felices creyendo tener razón.
Andando siempre a hurtadillas por los oscuros rincones,
tienen miles de secretos de los que nublan razones.
Se deslizan por el tiempo pasando algunos veranos,
conspirando cada día, sosteniendo mil engaños,
sin poder gritarle al mundo que tienen un gran amor,
reprimen sus emociones, y eso les causa dolor.
Heridas que son profundas, que no se pueden sanar,
son las que el amor provoca, cuando se alimenta mal.
Después de mil ilusiones, de momentos vacilantes,
se hunde en el fango del tiempo la pasión de los amantes.
Llegan terribles palabras, de esas que hieren el alma,
y enseguida los silencios para recobrar la calma.
Pero se dejan mil huellas de ese amor tan reprimido,
lágrimas y eternas quejas, por ser un amor prohibido.
Se van trocando en ausencias las primeras ilusiones;
al borde de la demencia, se hieren los corazones.
Laceraciones profundas que ya no pueden sanar,
lamentos, pleitos y gritos, vociferan sin parar.
Cuando hay la ausencia de un beso, es porque llegó el final,
ya se repitió la historia, que siempre termina igual.
Y vagarán por el mundo, en busca de una ilusión,
en la busca de otros besos, que alivien su corazón.
Andando siempre a hurtadillas por los oscuros rincones,
tienen miles de secretos de los que nublan razones.
Se deslizan por el tiempo pasando algunos veranos,
conspirando cada día, sosteniendo mil engaños,
sin poder gritarle al mundo que tienen un gran amor,
reprimen sus emociones, y eso les causa dolor.
Heridas que son profundas, que no se pueden sanar,
son las que el amor provoca, cuando se alimenta mal.
Después de mil ilusiones, de momentos vacilantes,
se hunde en el fango del tiempo la pasión de los amantes.
Llegan terribles palabras, de esas que hieren el alma,
y enseguida los silencios para recobrar la calma.
Pero se dejan mil huellas de ese amor tan reprimido,
lágrimas y eternas quejas, por ser un amor prohibido.
Se van trocando en ausencias las primeras ilusiones;
al borde de la demencia, se hieren los corazones.
Laceraciones profundas que ya no pueden sanar,
lamentos, pleitos y gritos, vociferan sin parar.
Cuando hay la ausencia de un beso, es porque llegó el final,
ya se repitió la historia, que siempre termina igual.
Y vagarán por el mundo, en busca de una ilusión,
en la busca de otros besos, que alivien su corazón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario